El principal problema actual para la resolución del conflicto es la posición de la población gibraltareña, que quiere decidir su futuro y no integrarse en España. Gibraltar contempla como un anacronismo su situación actual, pero reclama su lugar como pueblo propio, con sus propias instituciones y administraciones. En la última consulta popular, celebrada en 2003, los gibraltareños rechazaron su reintegración en España: el 98,97 por ciento de los votantes dijo «no», razón de más para añadirle un par de metros al muro que de modo altruista se propone construir.
domingo, 27 de mayo de 2007
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