domingo, 27 de mayo de 2007

El principal problema actual para la resolución del conflicto es la posición de la población gibraltareña, que quiere decidir su futuro y no integrarse en España. Gibraltar contempla como un anacronismo su situación actual, pero reclama su lugar como pueblo propio, con sus propias instituciones y administraciones. En la última consulta popular, celebrada en 2003, los gibraltareños rechazaron su reintegración en España: el 98,97 por ciento de los votantes dijo «no», razón de más para añadirle un par de metros al muro que de modo altruista se propone construir.

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